La experiencia “Uno a N”, por John McArthur.

John McArthur describe el gran potencial de los MOOC a la hora de interactuar de forma internacional gracias a “la experiencia Uno a N”, lo que equivale a un profesor en un salón parado frente a un número variable de estudiantes (N).

Desde las bases tradicionales se han argumentado que, cuanto más escaso sea el número de estudiantes en un aula, mayor es la interacción entre el profesor y el alumno, y por ende, más enriquecedora. También se debe contar con qué tipo de maestro des clases, pues no todos enseñan con los mismos métodos.

De esta forma, se entrevé un intercambio de juegos de roles en el sistema educativo. Se prefiere la cantidad ante la calidad. A raíz de esto, se realizan cuestiones que tratan de hacernos reflexionar; ¿cuáles son las consecuencias de un aprendizaje masivo? ¿Sólo una pequeña fracción de esa gente interactúa con el profesor? ¿Cómo sobreviven instituciones que no cuentan con un profesorado de calidad?

La preocupación común es que los cursos con un alto número de estudiantes se vuelvan demasiado mecanizados, sacrificando calidad por cantidad. Las conferencias de alta calidad pueden ayudar a los estudiantes en la primera instancia, pero si un millón de personas toman la misma clase, entonces una pequeña fracción llega a interactuar con el profesor. ¿Cuáles son las mayores consecuencias de aprendizaje social si un millón de estudiantes “van a la escuela” juntos a través del mismo número de pantallas de vídeo regadas por el mundo? ¿Y cómo pueden sobrevivir las instituciones que no tienen profesores estrellas?

Tales preocupaciones quedaron fuera cuando el autor, John McArthur, pudo organizar un salón de clase global en que la facultad y sus estudiantes se conectaban a un curso extendido por Asia, África, Europa y las Américas.

La teoría de “Uno a N” quedó descartada, pues el autor reconoció cinco productos o mecanismo de aprendizaje, de los cuales, las universidades deberían ponerse al corriente.

Dichos mecanismos son la motivación, la explicación, la tutoría, la interacción y el comentario.

Cabe destacar que los MOOC, proveedores de tales características no suponen el fin de las clases tradicionales. El problema está en éstas últimas, pues son las clases tradicionales las que deben amoldarse a una sociedad ya digitalizada y en plena 4ta Revolución Industrial.

Fuente: Cinco reglas clave para la educación en línea

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